Nota de lectura: El chico sucio, Hermanas y Un oscuro día de justicia.

Agustina Mena Grande.

Comisión 05, profesor Santiago Castellano.

Les propongo que lo lean atendiendo a la idea de las dos historias que plantea, y que lean "Un oscuro día de justicia", de Walsh; "Hermanas", de Downey, y "El chico sucio" de Enriquez.

Modalidad individual.

Primera escritura.

Nota de lectura: El chico sucio, Hermanas y Un oscuro día de justicia.


El chico sucio. - Mariana Enriquez. 


La narradora, como historia superficial, nos cuenta sobre su decisión de irse a vivir a uno de los barrios más peligrosos de Buenos Aires, en donde la desigualdad social muestra su lado más oscuro. La narradora viene de una familia de clase media, es profesional y se diferencia de la gente que vive en Constitución. Sin embargo, a diferencia de su familia que cree que está loca por haber elegido vivir allí, ella estaba enamorada del caserón que le pertenecía a sus abuelos.

En dicho barrio, se encuentra, frente a su casa, un chico (al que apoda como chico sucio) en situación de calle junto a su madre. Con el tiempo, el “chico sucio” desaparece y se sugiere que pudo haber sido víctima de un crimen o un ritual.


La historia secreta  no solo es la violencia social invisibilizada, sino también la culpa y la incomodidad de la protagonista frente a esa realidad. Al comienzo, se muestra indiferente e incluso molesta (por ejemplo, cuando se enojó con el chico sucio cuando su madre la amenazó con una botella de vidrio) mostrando así una indiferencia de la clase media, el miedo a lo marginal y desconocido, la idea de que ciertas vidas "no importan". Asimismo, el cuento sugiere una naturalización de la violencia en la sociedad y ubica a la protagonista en un rol de testigo pasivo, que se vincula con su deseo de mantenerse aislada en su casa y su tendencia a construir una imagen romanizada sobre un barrio que, en realidad, contrasta con cómo realmente es. 

El chico sucio no es solo un simple personaje, sino que refleja la realidad de muchos niños en la actualidad 


Durante el relato se presentan algunos datos sobre el chico decapitado que coinciden con la desaparición del chico sucio y su madre. 

Uno de ellos es que, la madre de Ignacio, luego de unos días que salió la noticia sobre su muerte, apareció con un bebé en brazos. Dando a entender que, justo el día del crimen, ella estaba dando a luz. La protagonista lo relaciona, inmediatamente, con la madre del chico sucio, la cual estaba también embarazada. 

Pero todos estos datos son escuetos, la narradora sólo los obtiene gracias a las noticias y comienza a relacionarlo con lo poco que sabía de la historia del chico sucio y su madre. 


Según sugiere la protagonista, podríamos pensar que en realidad el chico sucio no era el chico decapitado, que resultó llamarse Ignacio. La narradora cuenta que era muy común de los chicos de la calle, ser utilizado por sus padres para vender droga y se cambian de barrio muy frecuentemente debido a ello. 

"Los chicos de la calle no se quedan nunca en un solo lugar; pueden durar un tiempo, pero siempre se van." 

O, también, se van porque aparece un familiar cercano que se compadece de ellos y se los llevan a su casa. 

De todas formas, el final no especifica con claridad qué ocurrió realmente con el chico sucio. Aunque se sugiere que pudo haberle pasado algo grave, no se confirma si se trata del mismo chico que aparece en las noticias, lo que mantiene la ambigüedad del relato.

En cuanto a la narradora de esta historia, está en primera persona por lo que nos permite conocer más acerca de lo que piensa y siente durante el relato. Su motivación, que es central en la trama, es el remordimiento, debido a que se siente responsable por no haber protegido al chico sucio cuando este le pidió ayuda, y pasa el resto del relato tratando de confirmar si el niño asesinado es aquel que ella dejó ir. 


Hermanas. - Tomas Downey


La historia superficial es acerca de tres hermanas, Julia, Camila y Andrea que planearon, hace tres semanas, el robo de un lechón bebé. Las hermanas, luego de capturarlo, escapan a un monte para sacrificarlo. 


La historia secreta se construye mediante detalles sutiles que revelan una realidad doméstica opresiva. El cuento describe la figura del lechón y del padre muy similar; el lechón es un “borrón negro” que patalea y el padre es un “cuerpo pesado” que cae en el catre del comedor y tiene un balbuceo pastoso. Es decir, las hermanas ven en ese lechón el reflejo de su propio padre. Además, el narrador, que está en tercera persona, nos deja hacer esta relación debido a como lo describe al padre, no por su aspecto sino que lo despoja de la humanidad y lo acerca a la naturaleza del lechón.    


Los datos que se presentan son ambiguos, ya que no se detallan hechos específicos de abuso o violencia previa, sólo se sugiere mediante la atmósfera tensa y el silencio por parte de la madre. 


Como hipótesis se puede tomar la relación del lechón con el padre, como las hermanas no realizan el ritual porque sí, sino que en realidad es un tipo de ensayo de lo que acontecerá más tarde en su casa. El silencio y la complicidad de la madre hacia sus hijas cuando no le pregunta por qué llegaron tarde a su casa.

Como dije anteriormente, el narrador está en tercera persona pero es cercano a las hermanas ya que describe con mucha precisión lo que ellas hacen y sienten, como cuando Andrea “siente el barro pastoso sobre los pies” o que Julia “frunce la nariz e imita en ronquido de los chanchos”. Asimismo sabe cosas que no están ocurriendo en ese preciso momento, como por ejemplo “hace tres semanas fijaron el día”. Incluso en el desenlace, cuando la casa arde en llamas, el narrador observa desde afuera como las hermanas y la madre miran el fuego, y como este les brilla en los ojos bien abiertos.


Un oscuro día de justicia. - Rodolfo Walsh.


La historia superficial narra la vida en un internado de pupilos donde el celador Gielty, un hombre que está perdiendo la razón, somete a los niños (especialmente al chico Collins) a una actividad violenta llamada “El Ejercicio”. En este juego, un alumno apodado el Gato, golpea a los más débiles bajo la supervisión del celador. La trama se centra en la expectativa de los ciento treinta pupilos a la llegada de Malcolm, el tío de Collins y un supuesto héroe, quien ha prometido venir y enfrentar al celador Gielty.

En cuanto a la historia secreta, el cuento funciona como una alegoría política. Representa la idea de que un pueblo no puede depender de un “héroe” para liberarse de la opresión. La verdadera historia trata sobre el desengaño y la toma de conciencia de que la justicia no viene de afuera, sino que debe nacer de la propia fuerza del grupo oprimido.


Los alumnos no saben casi nada de Malcolm; solo tienen un papelito que dice que vendrá. Toda la figura del “héroe” es más una construcción imaginaria que los chicos inventan para alimentar su esperanza frente al maltrato. La realidad se conoce recién al final del relato, cuando ven que Malcolm es un hombre común que puede ser derrotado.


La hipótesis de los chicos es que Malcolm es invencible y que su sola presencia destruirá a Gielty. Al final, esta hipótesis no se cumple ya que pierde la pelea. 


El narrador de esta historia está en tercera persona y tiene como motivación mostrar el despertar de la conciencia colectiva. Su intención es retratar cómo la derrota de Malcolm sirve para que los pupilos dejen de ser sujetos pasivos y entiendan que su única salvación depende de ellos mismos, del silencio y de la astucia compartida.



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