Nota de lectura: El cuento de Navidad de Auggie Wren

Agustina Mena Grande

Comisión 05, profesor Santiago Castellano.

Les dejo acá El cuento de Navidad de Auggie Wren, de Paul Auster, la idea es leerlo, hacer una nota de lectura comentando qué les pareció la estructura del cuento, el narrador y la historia en sí. 

Modalidad individual.

Primera escritura. 

El cuento de Navidad de Auggie Wren - Paul Auster. 

La estructura de este cuento integra una historia dentro de una historia. Es decir, comienza en el presente, donde el protagonista (un escritor llamado Paul) recibe el encargo del New York Times para escribir un cuento de Navidad. 


Pero Paul nos cuenta que tiene el problema de no saber cómo escribir un cuento de Navidad para un periódico. Auggie, su amigo estanquero, le cuenta durante un almuerzo una anécdota que le pasó años atrás. 


En este cuento hay dos voces principales que se reparten el trabajo. Por un lado tenemos a Paul, el narrador que abre y cierra el cuento. Nos presenta a Auggie y nos explica su extraño proyecto de sacar una foto todos los días en la misma esquina. Y, por el otro, a Auggie, que se convierte en el narrador cuando empieza a contar su aventura con la abuela Ethel. Lo interesante es la complicidad entre ellos; Auggie le regala a su historia a Paul para que este pueda publicarla y ganar dinero, pidiendo a cambio solo un almuerzo y que no usen su nombre real. 


A diferencia de los cuentos de Navidad típicos que son muy dulces o sentimentales, este es más realista y pícaro. Todo comienza cuando Auggie encuentra la billetera de un joven ladrón y, al intentar devolverla personalmente un día de Navidad, se encuentra con la abuela Ethel. Ella es una anciana ciega que lo confunde inmediatamente con su nieto Robert, y Auggie, en un "engaño bueno", decide seguirle la corriente y fingir que es él para que la mujer no pase sola esa fecha tan especial.


Sin embargo, el relato tiene un matiz contradictorio: mientras la anciana duerme, Auggie comete un "pecado" al robar una cámara fotográfica que encontró en el baño (y que probablemente el verdadero nieto había robado antes). Esa cámara es la que termina usando para realizar su famoso proyecto artístico de fotografiar la misma esquina de Brooklyn cada mañana. Al final, queda el misterio de si Auggie realmente vivió esto o si simplemente se inventó la historia para ayudar a su amigo Paul a escribir su encargo para el periódico. Pero, como concluye el narrador, si alguien decide creer en la historia, entonces el relato se convierte en verdad.


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24 de Marzo